Prelatura de Cancún-Chetumal

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MENSAJE CON MOTIVO DEL INICIO DE LA CUARESMA

Hoy es miércoles de ceniza. Hoy comienza la cuaresma. Hoy la iglesia nos invita a intensificar las prácticas del ayuno, la oración y la limosna. Hoy comenzamos un camino de cercanía con Cristo para llegar preparados al momento culminante de la Pascua. Nos preguntamos en qué vamos a ayunar. Tal vez nos proponemos durante la cuaresma no tomar refrescos, no tomar postres. En la oración tal vez nos hemos propuesto hacer todos los días oración orante de la palabra. Y en cuanto a la limosna tal vez escuchamos el mensaje del papa que nos invita a rescatar la práctica de la corrección fraterna especialmente de la persona que más queremos y que más necesita nuestra corrección caritativa.

 

Pero la cuaresma tiene una vertiente más profunda. Se trata de una invitación a la conversión, a cambiar, a mejorar, a reflexionar sobre el sentido más profundo de las cosas y de nuestra propia vida. El Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos, en una encuesta que realizó entre universitarios para descubrir lo que les parecía más importante para alcanzar un equilibrio mental, encontró que un 90% de los jóvenes pusieron “encontrar un sentido a mi vida”.

 

Se habla de muchas tragedias de nuestro mundo, pero quizá la más grave sea el que el mundo haya perdido su rumbo. Los hombres de generaciones anteriores, incluso los que no tenían una fe muy viva, sabían que algo les esperaba, tenía un “para qué” en sus vidas. Hoy lo dramático es el altísimo porcentaje de personas que nunca se preguntan “para qué” viven. Son muchísimos los que se dejan resbalar por la vida, sin otro objeto que vivirla, sin otra meta que su propia y pequeña felicidad del próximo fin de semana, de este día, de este momento.

 

El barco es un objeto cuyo fin es navegar pero su fin no es navegar, sino llegar a un puerto. El hombre de hoy se encuentra navegando pero sin la idea del puerto al que debería alcanzar a llegar. Son muchos los hombres que viven para vivir y nada más. Creen que su vida no va a ningún sitio, ni tiene ningún objeto fuera de su misma vida. Navegan pero hacia la nada. Creen que lo que es provisional, es decir la travesía, es lo definitivo. Por eso se sienten vacíos e insatisfechos. Nuestro barco tiene que ir al algún puerto. La travesía también cuenta y ojalá que sea muy hermosa y placentera pero la travesía no se justifica por sí misma sino por su final.

 

Hace algunos años vivió Cristina de Saboya, Reina de Nápoles. De vivir hoy ocuparía sin duda las portadas de las revistas sociales más importantes. Una mujer joven, bella y culta. Pero al mismo tiempo una mujer que poseía una profunda sabiduría y que dejó plasmadas en su diario unas líneas que nos hacen reflexionar a todos:

 

Soy rica, sana y hermosa…¿pero y después?

Poseo oro y plata….¿y después?

La fortuna me ha ensalzado….¿y después?

Casi única en espíritu y saber…¿y después?

Si gozara del mundo mil años….. ¿y después?

Pronto se muere y nada queda. Sirve a tu Dios y después lo tendrás todo.

¡Qué tarea más apasionante para esta cuaresma! Descubrir o volver a descubrir mi razón de ser en esta vida, recuperar la esencia de mi ser, tener ante la vista las motivaciones de por qué vale la pena vivir, sufrir, trabajar, ayudar y entregarme.

Miércoles 22 de febrero del 2012

+ Mons. Pedro Pablo Elizondo Cárdenas, LC

Obispo Prelado de Cancún-Chetumal

 

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